BIENVENIDOS AL CLUB DE LECTURA DEL IES J.RODRIGO DE MADRID

Uno es dueño de grandes ideales y de pequeñas lecturas, y las pequeñas lecturas nos definen tanto como nuestros grandes ideales. L. G. Montero



domingo, 5 de febrero de 2012

¿Qué es el optimismo?:


  



Cuando Leibniz publica su Discurso de Metafísica (1686) establece el papel de un creador benevolente. Considera que el Universo está creado por unos elementos denominados "mónadas" que permanecen unidas en una compleja sucesión de causas y efectos por el Divino Creador, con la finalidad de proporcionar una armonía universal. Considerando que la Divina Providencia es omnipresente se supone que habrá creado el "mejor de los mundos posibles" y que todo lo que pasa en el universo forma parte de ese gran plan armónico. Pero, además , Leibniz, considera que el mal tiende a desaparecer en este mundo. Voltaire se rebela contra este optimismo, , se opone al destino, a la intervención permanente de la Divina Providencia, porque su razón no se lo permite; conoce la realidad humana, su propia realidad, y no comprende cómo los demás permanecen  en su candidez, en su embotamiento crédulo.
Voltaire reconoce la existencia del mal, lo percibe y considera que la razón no sólo es insuficiente para explicarlo, sino también para suprimirlo, si no se usa correctamente. Trata de explicar los errores de la razón cuando ésta se olvida de la realidad. Acaba de suceder el terremoto de Lisboa ( 1755) y Voltaire está horrorizado por ese desastre.

Los humanos, pobres humanos y Cándido, entre ellos, no pueden apreciar cómo sus actos, sus vidas y sus muertes, contribuyen a esta gran armonía universal, a la cadena de acontecimientos que se desarrolla desde la noche de los tiempos. Todo es equilibrio y armonía, la coherencia divina ejerce su justicia, y el hombre, como ser individual, como ser que percibe, como ser que reacciona, no tiene nada que hacer ante su destino, sólo ser un elemento más de la cadena de la vida.

 Voltaire escribe su novela Cándido para reducir todo esto al absurdo.  Dios era exculpado por inexistente y a la vez exculpado. Todo esto era una tontería, pero una tontería de funestas consecuencias, pues si ya no se contaba con Dios como primer responsable del mal, había que buscar un nuevo chivo expiatorio: EL SER HUMANO.
 A partir de este momento la historia universal se convierte en el juicio final. Como ya no se cuenta con Dios, los hombres serán procesados, y la mayoría de las veces, el juicio será corto. La idea de la pluralidad de mundos posibles, el principio de la tolerancia son una utopía.

Voltaire encabeza la  la protesta irónica que influirá en el pensamiento posterior . La filosofía le debe a Voltaire su pérdida de inocencia que permitió la madurez del pensamiento y los pensadores. 
Cándido, el pobre Cándido es mucho más que un cuento, es la historia que descubre a los poderosos como embaucadores. La lectura de esta novela es atemporal, y sirve para entonces y para ahora; cambiarán las leyes y los jueces, pero permanecerán las mentiras y las injusticias.
¿ NO?



domingo, 29 de enero de 2012

CÁNDIDO O EL OPTIMISMO, GENERALIDADES








Este cuento filosófico publicado por Voltaire explica las aventuras del protagonista Cándido en su primer encuentro con el precepto del  optimismo defendido por el filósofo Leibniz que sostenía que «todo sucede para bien en este, el mejor de los mundos posibles» y el portagonista se aferra a este principio aún cuando todas sus aventuras le llevan a un sufrimiento dramático.
La novela satiriza la filosofía de Leibniz, y  nos va mostrando todos los horrores del S.XVIII. En Cándido, Leibniz está representado por el filósofo Pangloss, tutor del protagonista. A pesar de observar y experimentar una serie de infortunios, Pangloss afirma repetidamente que " todo sucede para bien" y que " vive en el mejor de los mundos".
 Voltaire escribe en esta obra maestra el curso de su vida, pero , claro está no es una autobiografía. Al final de su vida sí llega a la conclusión de que " hay que cultivar nuestro jardín". Con esto se refiere a que el mundo tal cual nunca cambiará, y que es imposible cambiarlo, pero si nos preocupamos de lo que nos rodea más íntimamente podemos hacer por lo menos nuestra vida más prospera.

lunes, 2 de enero de 2012

Próximo club de lectura: CÁNDIDO de VOLTAIRE

Se terminó el club de lectura de El guardián entre el centeno  de Salinger.  En breve comenzaremos a trabajar Cándido de Voltaire. Os animo a retomar esta lectura clásica y compartirla con nosotros. 
En esta célebre fantasía filosófica, el joven Cándido, discípulo del doctor Pangloss -a su vez discípulo de Leibniz, filósofo del optimismo- sufre el infortunio de creer que el nuestro "es el mejor de todos los mundos posibles".
Tras numerosas desventuras, se retira junto a sus compañeros a orillas de la Propóntide, en donde descubre que el secreto de la felicidad reside en  "cultivar nuestro huerto".

Creo que en los tiempos que corren recuperar un clásico de esta altura nos puede ayudar a comprender mejor la cotidianeidad.

En febrero comenzamos con ella. Feliz lectura. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Rebeldía de Holden



Independientemente de un par de faltas de ortografía, este vídeo nos transporta a las refelxiones básicas de Holden. ¿ es injusto el mundo que le toca vivir a nuestro protagonista? ¿ Estás de acuerdo con su rebeldía?

domingo, 23 de octubre de 2011

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO.



Pequeños pensamientos de Holden que nos hacen pensar. Podéis aquí señalar esas frases que os hayan hecho parar en la lectura y reflexionar por un segundo.
Hay muchas, ciertamente...

Espero que estéis disfrutando con la lectura.

sábado, 15 de octubre de 2011

J. D. Salinger: cómo se engendra un monstruo



ARTÍCULO ESCRITO EN BABELIA, EL PAÍS POR MANUEL VICENT 24/09/2011
J. D. Salinger: cómo se engendra un monstruo
El escritor publicó en 1951 El guardián entre el centeno, y cuatro años después vino al mundo Mark David Chapman, el asesino de John Lennon. Los tres tenían algo en común con Holden Caulfield, el protagonista de la novela

No todos los escritores tienen la suerte de que un asesino, que acaba de cometer un crimen histórico, esté leyendo tu mejor novela en el momento de ser detenido. Es más. Hay que ser un autor privilegiado, bendecido por los dioses, para que el famoso asesino se llame Mark David Chapman, quien disparó cinco balas de punta hueca por la espalda a John Lennon, después de pedirle un autógrafo, en el vestíbulo del edificio Dakota de NY, el 8 de diciembre de 1980 y una vez vaciado el cargador del revólver 38 especial se siente tranquilamente en un bordillo de la acera a leer El guardián entre el centeno, esperando a que llegue la policía y en su descargo confiese que él no había hecho otra cosa que acomodar su vida a la de Holden Caulfield, protagonista de la novela. "Esta es mi confesión", exclamó Chapman exhibiendo el libro, mientras era esposado.


Salinger, Chapman, Lennon, Holden, los cuatro habían sido adolescentes sarcásticos, rebeldes, inconformistas e inadaptados.
Las ventas de la novela de J. D. Salinger, ya de por sí millonarias, se dispararon una vez más. Una nueva oleada de lectores asaltó masivamente las librerías al saber que la historia llevaba una carga suficiente como para borrar del mapa a John Lennon, héroe de una rebeldía en la que se reconocían varias generaciones de jóvenes. En ese momento J. D. Salinger había hecho de su fuga y anonimato una de las obras de arte que consagran definitivamente a un escritor. Vivía refugiado en una granja de Cornish y llegar hasta él era una misión tan difícil como encontrar un mono en Marte, siempre que el explorador fuera un periodista, biógrafo, crítico literario o editor, pero no una jovencita admiradora o una becaria dispuesta a ser pasada por las armas. Mark David Chapman había asesinado a Lennon buscando la fama; en cambio J. D. Salinger se había hecho extremadamente famoso por no querer serlo y haberse convertido en un ser invisible.

El escritor Salinger, el asesino Chapman e incluso el asesinado John Lennon tenían algo en común con Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, un chaval de buena familia, que se movía como un tornillo suelto en el engranaje de la sociedad neoyorquina de aquella época, cuando la gente se sentía feliz en medio de la plétora de tartas de frambuesa que trajo la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Salinger, Chapman, Lennon, Holden, los cuatro habían sido adolescentes sarcásticos, rebeldes, inconformistas e inadaptados y se habían comportado con un desparpajo irreverente con los mayores, ya fueran padres, profesores o simples predicadores de la moral de consumo. Los cuatro fueron expulsados del colegio. Los cuatro odiaban los ritos, las costumbres y los gestos del orden constituido, para ellos todo el mundo era idiota, una actitud que en algunos acaba cuando desaparece el acné para convertirse en señores respetables, a otros les incita a escribir o a tocar la guitarra hasta transformarse en artistas y a otros les lleva a encargar un revólver por correo y usarlo contra el héroe de sus sueños. Los cuatro habían pasado por YMCA, la organización religiosa juvenil. Allí Marc David Chapman estuvo encargado de cuidar de los niños, un trabajo que ejercía a la perfección, hasta el punto de que le pusieron Nemo de sobrenombre; la misma y única aspiración manifestó también Holden Caulfield al final del relato, la de vigilar a unos niños mientras jugaban entre el centeno. En el YMCA un amigo le dio a leer a Chapman la novela de Salinger y el futuro asesino decidió ordenar su vida según la del protagonista mientras en Chicago tocaba la guitarra en iglesias y locales nocturnos cristianos.

Salinger nació en NY el 1 de enero de 1919, hijo de un judío llamado Salomón, descendiente a su vez de un rabino que, según las malas lenguas, se hizo rico importando jamones. En realidad Salomón Salinger fue un honrado importador de carnes y quesos de Europa. La compañía Hoffman para la que trabajaba estuvo envuelta en un escándalo, acusada de falsificar agujeros en los quesos de bola, pero de ese lío salió indemne Salomón quien acabó viviendo en un lujoso apartamento de Park Avenue entre la alta burguesía neoyorquina. Allí el adolescente Jerome David Salinger comenzó a sacar las plumas. Después de ser expulsado del colegio McBurney entró como cadete en la academia militar de Valley Forge donde empezó a escribir iluminando el cuaderno con una linterna bajo las sábanas unos relatos cortos que durante años mandó sin éxito a las revistas satinadas. Después ingresó en la Universidad de NY y siguió escribiendo, seduciendo a chicas adolescentes a las que a la vez despreciaba. Era un joven elástico, rico, inteligente, esnob y sarcástico. Se comportaba como el propio protagonista de su novela, el Holden Caulfield enfundado en un abrigo negro Chesterfield que envidiaban sus compañeros. Las chicas se volvían locas con él, mientras luchaba denodadamente por ser famoso, pero hubo una que le fue esquiva, Oona O'Neill, la hija del famoso dramaturgo, a la que escribió mil cartas de amor hasta que Charles Chaplin, 40 años mayor que ella, se la birló para hacerle seis hijos.

El caso de Salinger es sintomático. Ningún aprendiz de escritor luchó tanto por sacar cabeza buscando el éxito, nadie como él realizó tanto esfuerzo por colocar los relatos cortos en las revistas que habían consagrado a otros famosos escritores en cuyo espejo Salinger se miraba, Fitzgerald, Hemingway, Capote. A la vez nadie era tan quisquilloso y peleaba hasta la agonía con los directores de esos medios, The Story, Saturday Evening Post, Bazzar's, y sobre todo The New Yorker. Nadie buscó con tanto ahínco la fama y a continuación, al verse aplastado por ella, buscó refugio bajo tierra como si se tratara de un bombardeo cruel de una guerra ganada.

Antes de este tormento del éxito Salinger viajó a Europa pensando en hacerse mercader de quesos. Después se alistó en la Segunda Guerra Mundial. Participó en el desembarco de Normandía, mientras todo su carácter y experiencia se lo iba transfiriendo en la imaginación al personaje de ficción que lo haría célebre. En 1951 publicó El guardián entre el centeno, paradigma del desasosiego juvenil y cuatro años después vino al mundo el monstruo que engendró la novela, cuando Salinger ya había huido del mundo, se había metido en un agujero y se había hecho discípulo de Jesús, de Gotama, de Lao-Tse y de Shankaracharya hasta convertir su anonimato en una leyenda, una fuga que no le impedía degustar en secreto de mujeres cada vez más jóvenes.

Chapman nació en Fort Worth, Texas en 1955, cuando el protagonista Holden Caulfield empezaba a arrasar en todas las librerías. El padre de Chapman era un sargento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y su madre, Kathryn Elizabeth Pease, era una enfermera. Él dijo que vivía con miedo de su padre cuando era niño. En la mañana del 8 de diciembre de 1980 Chapman salió del hotel Sheraton donde estaba hospedado, dejó su documentación en la habitación para facilitar el trabajo a la policía, se dirigió a una librería de la Quinta Avenida, compró la novela de Salinger y bajo el título añadió su firma a la del autor. La mañana del crimen el asesino había visitado el lago de Central Park, que estaba helado, y como Holden Caulfield, se había preguntado adónde habrían ido a parar los patos. Con el crimen no trataba sino de escenificar escenas de El guardián entre el centeno. Fue sentenciado a prisión entre los veinte años y la perpetuidad. Sigue encarcelado en Attica Correctional Facility, en Attica, Nueva York, después de haber sido denegada la libertad condicional en seis ocasiones. El monstruo en la cárcel y el autor de la ficción condenado por la fama a vivir bajo tierra hasta la muerte. Esta es la historia.

CAPÍTULO 1 EN AUDIO



Esta propuesta de hombre-libro me ha parecido muy interesante. Aquí os dejo un fragmento del capítulo 1, lo mismo que os colgué en texto en otra entrada. Espero que os guste y os incite a los más letargados a tomar el texto y continuar con su lectura.
Aquí Holden desde una especie de centro donde se encuentra debido a su estado nos presenta a la gente que le rodeará en su viaje, su colegio del cual ha sido expulsado y a su hermano,D.B, al que quiere mucho pero no comparte su profesión.

El odio por el cine tampoco es gratuito. Ya me diréis vosotros.
 
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