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Uno es dueño de grandes ideales y de pequeñas lecturas, y las pequeñas lecturas nos definen tanto como nuestros grandes ideales. L. G. Montero



domingo, 1 de febrero de 2015

QUATTROCENTO, dos historias paralelas.

Dos historias con 500 años de diferencia, que se desarrollan  de forma paralela en los distintos capítulos que conforman la novela, aportando ingredientes que unen la investigación histórica con la policial: un cuadro oculto, una estudiante sugestionable y crédula, un escéptico profesor que la ayuda en sus pesquisas o un restaurador de cuadros con un don singular en la mirada.
Capítulo a capítulo, y de forma intercalada, la novela nos transporta del Renacimiento al siglo XXI, sin perder el hilo de la narración, con un ritmo ágil, bastante bien enlazadas y con un final bien resuelto. Lo de menos es su análisis lógico. Al fin y al cabo, es una novela. Y en una novela se pueden unir la conjura de los Pazzi y la muerte de Juan Pablo I. Es una acción trepidante, un “thriller” que no te deja ni un momento de respiro. 



Lorenzo el Magnífico

En la Florencia de los Médicis podías encontrarte con cualquier cosa. Podías encontrarte con la conspiración de los Pazzi, con un desfile de carnaval presidido por Claretta Orsini, la esposa de Lorenzo, con un sermón de Savonarola, o con el rey Carlos VIII de Francia que entraba en ella como amigo oficial, pero como conquistador real. Podías ir a resolver algún asunto al Palacio de la Señoría y encontrarte con que el funcionario que te atendía era el mismísimo Maquiavelo. Luego, podías ir a la taberna de Botticelli, y probar el menú del día cocinado por Leonardo da Vinci. Podías encontrarte por la calle con Miguel Ángel, pero seguro que no te saludaría; iba siempre hosco, ensimismado en sus pensamientos. 





Si hay un lugar en el que la realidad supera la ficción, ese lugar es Florencia. Fijaos si no, en el cuadro del final de esta entrada, pintado por Piero della Francesca. Son los retratos de Federico di Montefeltro, duque de Urbino, uno de los protagonistas de la novela, y de su mujer Battista Sforza. Las caras aparecen absolutamente de perfil, imitando las monedas. Muchos autores hablan de la influencia de las medallas en los retratos del Quattrocento. La explicación es otra. Federico de Montefeltro tenía el lado derecho de la cara destrozado por una lanza en un torneo. No podía posar sino de esa forma. En cuanto a la señora, se la ve muy pálida. Tampoco es de extrañar, porque estaba muerta. Piero della Francesca hizo su retrato basándose en la mascarilla mortuoria.

 Interesante ¿verdad? Son estos pequeños detalles los que hacen más jugosas las historias que se esconden detrás de cualquier obra de arte. Cuando a Miguel Ángel le hicieron notar que las caras de las esculturas que había hecho para la tumba de los Médicis no se parecían en nada a las caras de los difuntos, contestó con displicencia: “Dentro de mil años, nadie se dará cuenta”.
Como dice la propia autora: “Es bueno leer novelas policíacas porque es bueno saber que el asesino no soy yo”.

La autora se mantiene fiel a la descripción de lugares, personajes y costumbres de ambas épocas, y  es capaz de transmitir, además,  sentimientos y emociones que no pasan desapercibidos para el lector.

Son dos historias diferentes  y según mi opinión,  de distinta calidad literaria, pero para eso está el gusto y criterio del lector. 

En esta última entrada, quiero que opinéis sobre las dos historias paralelas, cuál os ha gustado más, cuál os ha parecido más interesante, qué os ha aportado el ritmo en zig-zag de la novela... y todo aquello que vosotros queráis comentar libremente. 

8 comentarios:

Eva Pérez dijo...

Las dos historias están bien, pero a mi personalmenre me ha gustado la de Lorenzo de Medecis, porque te metes en la historia de Florencia de 1478, sus calles, sus casas, su gente..
Era como si estuvieras allí con Lorenzo de Medicis y todos a su alrededor, o con la belleza de Clarice, o la senaibilidad de Giouliano, o del Papa Sixto IV que en realidad no está en persona en la novela, pero se habla de el; pues la Iglesia tuvo mucho que ver en la conjura contra Lorenzo de Medicis, y loa banqueros Pazzi, uno de ellos Guglicimo, casado con Bianca, hermana de Lorenzo... y mi personaje favorito, Federico de Monrefeltro, duque de Urbino, que con su mente privilegiada y maligna, hizo toda la trama con los Medicis, y luego tuvo la sangre fría de presentarse ante su víctima con la máscara de la inocencia y brindarle su apoyo, como si fuese el más servicial y leal de sus seguidores. (Mentiroso) No nos podemos olvidar de Pier Paolo Masoni, el pintor y gran amigo de Lorenzo y también de Luca, un muchacho que le enseñó todo lo que el pintor sabía, gracias a ellos dos descubrimos como fue esta historia y su final.
La historia de Ana Sotomayor y el profesor Giulio Rossi empieza de lo más sencilla, Ana llega a Florencia con una beca para hacer una tesis sobre el pintor Pier Paolo Massoni, y el profesor Rossi le ayuda a recabar información, pero no se dan cuenta de que están cogiendo demasiada y jugar con fuego puede quemarlos; me parece que es una hiatoria, al principio sosa y aburrida, pero luego toma el atractivo del riesgo y el peligro, al final acaba todo bien. Según vas leyendo mejora la historia, hasta para los protagonistas.

El Zig Zag me ha vuelto un poco loca, pues cuando me estaba metiendo en una historia, se acababa el capítulo y pasábamos en el siguiente a un monton de años atrás, y luego para adelante otra vez. Es la primera vez que leo una historia en Zig Zag, me cuesta mucho más mantener el hilo de las dos a la vez.
Pd: he tenido un problema con el ordenador y no he podido escribirlo antes, y no me deja publicar desde mi cuenta de google, ya mirare por qué, siento la tardanza.

Oscar Barbacil dijo...

El libro en si trata de dos historias cada cual más interesante. Debido a mi dificultad de comprensión lectiva me ha costado comprender el cambio de una historia a otra. Esa acción te pone más intriga al leerlo aunque es difícil.
Las dos historias intercaladas que hay son la historia de Lorenzo de medicis y la de Ana Sotomayor.
La historia de Lorenzo de medicis hay bastantes personajes. Como por ejemplo; Clarice la esposa de Lorenzo, el papa Sixto IV que no sale en la novela, duque de urbino quien provoco la trama con los medicis y los banqueros.
En la historia DE Ana Sotomayor nos cuenta la historia de una estudiante que va a Florencia por una beca para hacer una tesis. En esta historia salen el profesor Rossi Pier paolo massoni y luca.

Lucia Torres dijo...

A mi me ha gustado la historia de Lorenzo de Medecis, porque se cuenta la historia de una manera en la que entras dentro de ella, parece que la estas viviendo. Parecía estar allí presente con Lorenzo de Medicis. En esta historia una de las principales protagonistas es la iglesia, que influyó mucho en la conjura de Lorenzo de Medicis
El baile de una época a otra me ha resultado muy complicado de entender, ya que había demasiados años de diferencia entre una historia a otra.

Ramiro Moreno dijo...

A mi parecer, la verdadera historia que se quiere contar en el libro es la contemporánea, la historia de Ana Sotomayor. Ya que la historia de Luca sirve un poco de excusa para adentrarnos en la Florencia del siglo XV y ponernos un poco en situación sobre las investigaciones de Ana. Es cierto que el zigzag entre ambos siglos me ha gustado bastante, y que las descripciones que hacía Luca sobre lo que veía en Florencia me han metido de lleno en la ciudad, pero lo que de verdad quería al acabar un capítulo de Ana, era comenzar el siguiente suyo, no el de Luca, ya que necesitaba saber qué le iba a suceder a Ana a continuación. Tanto la trama que había detrás de los cuadernos de Masoni, como el romance que existía entre Ana y e profesor Rossi, no paraban de intrigarme; pero sobre todo quería saber si Francesco Ferrer tenía algo que ver con las personas que estaban detrás de la trama de los cuadernos porque a lo largo de la historia me hizo cuestionarme la existencia y relevancia que tendría ese personaje en la novela.
Concluyendo con mi opinión, he de citar que al principio no mostré mucho interés por el argumento y tardé bastante en coger carrerilla para leerlo, pero una vez que empecé a entenderlo, conseguí acabarlo y poder dar una opinión desde mi punto de vista.

Iván Caballero Vázquez dijo...

En mi opinión, la parte de la conjura es una muestra de la pasión de esta escritora por la historia, dado que la carrera que cursa Anna Sotomayor es muy parecida a la suya, y es una forma de recrear una vida alternativa a la que ella ha desarrollado.
Opinando al respecto, la historia de Luca me ha parecido interesante, pero en ningún momento me ha enganchado. Más bien, como ya he comentado, es una excusa que se utiliza para aportar datos al estudio de Anna, complementando la historia. Pero también al revés, a menundo, una complementa a la otra.
Respecto a la estructura zig zagueante, a veces es entretenida puesto que algunos capítulos acaban con una intriga que tiene un capítulo de por medio para poder continuar con la historia. Esta estructura es :
-Capítulos impares: historia de Anna.
-Capítulos pares: historia de Luca, de la conjura, etc.
Sin embargo esta estructura es a veces un tanto pesada, haciéndo mayor el esfuerzo de la lectura.
Al tener un toque policíaco, me esperaba una intriga y sorpresa final mayor, el libro me ha parecido monótono y pesado, a pesar de que cuenta una buena historia. Sinceramente, es un buen libro contado de una mala forma.

David vicente dijo...

En mi opinión la historia que más me ha enganchado ha sido la de La Florencia de 1478,es una historia repleta de personajes(unos mejores y otros peores) llena de complementos que aportan un poco más de emoción que la historia de Ana Sotomayor y su investigación.Aunque hay que admitir que esta última es la historia principal del libro,ya que respecto a esta se hace un flashback constante a la historia de Luca,los Pazzi y compañía.
En líneas generales me ha resultado un libro difícil de leer,nose si por la estructura zigzagueante o por el mero hecho de que este trimestre ha sido más intenso que el anterior.

Agnieszka Rodak dijo...

Sin dar más vueltas al asunto; por mi parte, no siento mucha preferencia por ninguna de las dos historias, pues ambas tienen un lenguaje sublime, la habilidad para captar al lector, su propio narrador, un estilo complejo y además, cada una se desarrolla en un siglo específico.
Puesto que en este tipo de libros suelo ser muy impaciente, ya que me invade la curiosidad de qué pasará a continuación, pienso que el libro contiene muchísimas descripciones que hacen la lectura muy pesada y lenta. En cambio, siento casi la obligación de reconocer el encanto y la perfección del estilo y la manera de narrar, que posee Susana Fortes.

MArian Gomez dijo...

Muy bien chicos. Reconozco que las dos historias eran un poco densas pero vale la pena ver el contrapunto de ambas.

mañana en la clase presencial lo hablaremos todo.

 
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